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Historia

Breve historia del Colegio de Abogados de Cartagena

Antecedentes

Acta fundacional de ICA Albacete (Cartagena)
Acta fundacional de ICA Albacete (Cartagena)

Aunque resulte sorprendente el Ilustre Colegio de Abogados de Cartagena no fue el primer colegio de abogados que se estableció en la ciudad ya que con anterioridad Cartagena fue la sede del Colegio de Abogados de Albacete y de su Audiencia Territorial.

En efecto, el colegio se gestó por Real Orden del Secretario de Estado y de Despacho de Gracia y Justicia en comunicado al Sr. Regente de la Audiencia Territorial de Albacete para que en conformidad a lo resuelto por las Cortes para el régimen de los Colegios de Abogados, se construyeran según la forma establecida en el expresado Real Decreto. El Ilustre Colegio de Abogados de Albacete, pues, nació en Cartagena el 4 de julio de 1838 en casa de Don Antonio Lafuente y Oquendo. Su decano y su primera junta de gobierno fueron enteramente cartageneros y permaneció en nuestra ciudad hasta finales de 1840 en que la Audiencia Territorial se estableció definitivamente el Albacete.

Fundación del Ilustre Colegio de Abogados de Cartagena 

El Ilustre Colegio de Abogados de Cartagena se constituyó el 16 de Noviembre de 1.849, cuando España tenía 14.840.000 habitantes. Era Reina de España, Doña Isabel II.

El primer Decano, Colegiado número 1, fué Don Leandro Madrid Martínez, cuyo título de Abogado era nada menos que de 20 de Julio de 1.826. Su Decanato se extendió desde la constitución del Colegio de 1.849 hasta 1.876.

La fundación del Colegio tuvo como primer y principal objetivo atender a las necesidades de la Justicia Gratuita (patronato de Pobres se le llamaba entonces) y la creación del mismo fue precisamente el primer acuerdo que adoptaron aquel lejano viernes 16 de noviembre de 1849. Desde entonces hasta hoy ningún ciudadano de Cartagena ha quedado sin abogado por carecer de medios económicos.

Acta fundacional del ICA de Cartagena
Acta fundacional del ICA de Cartagena


Los siguientes Decanos han sido o son:

  • Segundo Decano: Don José González y Fernández (1876-1878)
  • Tercer Decano: Don Luis de la Guardia y Miro. (1878 – 1889)
  • Cuarto Decano: Don Angel Moreno Martínez (1889-1920)
  • Quinto Decano: Don Eduardo Espín Vázquez (1921-1968)
  • Sexto Decano: Don Joaquín Navarro Coromina (1970-1980)
  • Séptimo Decano: Don Andrés Ayala Hernández (1980-1984)
  • Octavo Decano: Don Francisco Garceran Dodero (1985-1992)
  • Noveno Decano (En funciones durante un año): Don Carlos Agulló Benedí
  • Décimo Decano: Don Miguel Angel Rodríguez de Miguel (1992-2000)
  • Undécimo Decano: Don Luis Ruipérez Sánchez (2000-2010)
  • Duodécimo Decano: Don José Muelas Cerezuela
  • Decano actual Don Antonio J. Navarro Selfa

Escudo del Colegio

A la vista de la enorme variedad de diseños de escudo colegial existentes en 2010 decidimos investigar cual era el escudo original del colegio para usarlo como distintivo único; la investigación resultó tan ardua como interesante.

En primer lugar se solicitó información respecto a la variedad de diseños a las empleadas del Colegio las cuales manifestaron que, en realidad, los diversos escudos que se venían usando eran más bien fruto de la invención de las imprentas que diseñaban la papelería que de ningún criterio ni antecedente histórico. Por lo que respectaba a los sellos húmedos usados y de los cuales había incluso más diseños que los que habían del escudo del Colegio, las empleadas no fueron capaces de aclarar cual debíamos considerar el sello “oficial” del Colegio pues todos los diversos modelos estaban en uso en la actualidad y, de entre los más antiguos, no sabían decir cual lo era más.

Así las cosas nos determinamos a investigar cual había sido el primer escudo usado por el Colegio de Abogados de Cartagena y cual había sido el primer sello, para lo cual hubimos de consultar los legajos de antiguos documentos que, en muy malas condiciones por cierto, se conservaban milagrosamente desde 1849 hasta nuestros días almacenados en las instalaciones del Colegio. La investigación sirvió, además, para hacer un somero inventario de los documentos y trasladar, al menosuna parte de los mismos, a una zona donde las condiciones de conservación fuesen mejores.

Advertidos por un compañero la investigación se dirigió en primer lugar a tratar de localizar una lámina de bastanteo de cuya existencia tenía noticia fidedigna, en ella, según esta información, se encontraba litografiado y en magnífico estado un escudo del Colegio. Sabíamos que la lámina de bastanteo era del siglo XIX, lo que no éramos capaces de fijar era la década de dicho siglo en que se había imprimido y, ciertamente, eso exigiría trabajos complementarios.

La lámina fue localizada rápidamente y, efectivamente, en ella figuraba litografiado un escudo que decía ser el del Ilustre Colegio de Abogados de Cartagena. La lámina de bastanteo aludida, en cuanto que documento, era una especie de formulario que, aparentemente, formaba parte de una especie de libro-talonario del cual había sido cortado. Su datación correspondía a la segunda mitad del Siglo XIX pues, en el lugar correspondiente a la fecha, ya estaban preimpresos los números 1 y 8, correspondientes a las dos primeras cifras de un año que comenzaba por mil ochocientos, a la espera de que, a mano, se rellenase el claro dejado y se precisasen la fecha y año exacto. El hecho de que no estuviesen preimpresas las tres primeras cifras “189″ hacía sospechar vehementemente que el documento había sido impreso antes de la última década del siglo XIX pero eso era algo que había que comprobar.

Antes de proceder a buscar entre los antiguos legajos del Colegio el libro del que había sido cortada dicha lámina -si es que se conservaba- tratamos de confirmar su datación usando de la información contenida en el mismo y a tal fin nosresultó de utilidad la “filigrana” o “marca de agua” con que el fabricante del papel sobre el que se había imprimido el documentolo había marcado. La misma resultó ser la siguiente:

Tras una intensa e interesante búsqueda pudimos descubrir que esta misma filigrana o marca de agua es estudiada en el Proyecto de Investigación elaborado por Sònia Boadas Cabarrocas titulado, La transmisión textual de Locuras de Europa de Diego de Saavedra Fajardo, Departamento de Filosofía y Filología , Universidad de Girona, Director: Jorge García López.

En dicho texto la señora Boadas afirma:

“Todo parece indicar que las letras A ROMANI T remiten a la familia Romaní, una de las más emblemáticas en la industria papelera catalana. Oriol Valls precisa que iniciaron su empresa papelera instalándose en Capellades alrededores de 1620, reformando el célebre molino llamado del Turo, cercano a la Pobla de Claramunt.Según Gayoso esta filigrana en concreto hace referencia a Antonio Romaní y Torres, miembro de la citada familia Romaní que fundó una nueva fábrica de papel que sus descendientes heredaron. La empresa ha llegado a nuestros días bajo la razón social de ‘Antoni Romaní T., S.A., y actualmente fabrica papeles de hilo para bibliófilos. Esta filigrana en concreto parece ser de mediados del siglo XIX4, una fecha que podría muy bien coincidir con la entrada del manuscrito en la Biblioteca Nacional y su encuadernación en solitario.”

La datación del papel efectuada por Gayoso concuerda a la perfección con la fecha que aparece impresa en el documento pero, ciertamente, no aclara la fecha exacta en que el Colegio decidió usar el escudo que figura impreso en él; resultaba imperioso localizar la matriz del documento por si en ella figurase la fecha y en este punto fuimos afortunados.

Fuimos afortunados porque, aunque en una inspección preliminar no habíamos prestado atención a unos voluminosos libros que confundimos con una de las varias colecciones jurisprudenciales existentes, un escrutinio más detenido de los muchos volúmenes almacenados sacó a la luz no uno, ni dos, sino tres volúmenes que aún conservaban intactas láminas de bastanteo como la localizada en primer lugar. El estado de los libros-talonario era razonablemente bueno y muchas de sus láminas de bastanteo se conservaban intactas, Véanlos.

Lo mejor de todo fue que, además de los libros conteniendo láminas sin usar, resultó que aún se conservaba uno de ellos totalmente utilizado y que, en su portada, tenía hecha a mano la siguiente inscripción: Se empezó este libro el 21 de abril de 1876 y, aunque en la foto siguiente se aprecia a duras penas, puedo asegurarles que eso es lo que pone por lo que nuestro escudo, de momento, tenía una antigüedad en el cargo que databa de 1876. No obstante, como veremos, nuestro amigo resultó ser bastante más antiguo y llevar tres años de servicios, al menos, cuando estalló la insurrección cantonal en 1873.

Una vez que sabíamos que el 21 de abril de 1876 ya se usaban las láminas de bastanteo provenientes de estos libros lo siguiente era dirigirse a los libros de actas del Colegio para revisar el contenido de las Juntas Generales anteriores a esa fecha por si, en ellas, se contenía alguna referencia a los libros-talonario de láminas de bastanteo. No encontramos referencia alguna en 1875, ni en 1874 ni, como era de esperar, en 1873; pero sí que encontramos una Junta General de 20 de diciembre de 1872 en la que se decía, textualmente:

Se manifestó por el Sr. Decano que las fojas (sic) de bastanteos estaban concluyéndose y que había necesidad de hacer nuevos libros. La Junta acordó facultar a la de Gobierno para hacerlos cuando creyera oportuno”

La imagen siguiente contiene la fotografía del acta de 20 de diciembre de 1872 citada, así como otra de 1871 en la que la Junta se felicita del buen
resultado que venían dando esas láminas de bastanteo. 

Acta de 20 de diciembre de 1872
Acta de 20 de diciembre de 1872

Con estos datos nuestra investigación, por lo que respecta a la datación de las láminas de bastanteo, estaba llegando al final y, en efecto, así era, pues pocas hojas antes, en el acta correspondiente a la Junta General de 20 de diciembre de 1870 encontramos la discusión y acuerdo que dió lugar a laconfección de estos libros. La factura de los mismos, preciso es decirlo, es impecable y gracias a ellos sabemos con exactitud que el escudo que el Colegio de Abogados de Cartagena usaba en 1870 era el que abajo les muestro:

¿Era este el escudo del Colegio con anterioridad a 1870 o fue creado por la imprenta expresamente para la impresión de las láminas de bastanteo?

No es posible saberlo aunque parece poco probable que el escudo fuese diseñado por el impresor o el litógrafo, sobre todo si atendemos al interesantísimo lema que, escrito en latín, aparece en el escudo y que dice, textualmente, “firmat imperia”. Esta expresión no es fácil de traducir y no parece probable que el impresor o el litógrafo se la inventasen. Aparentemente- y salvo mejor criterio- “firmat imperia” es una frase con sujeto elíptico que vendría a significar algo así como “fundamenta el mando”. Probablemente el sujeto elíptico sea alguno de los conceptos representados por los elementos que figuran en el escudo, muy probablemente la ley (el libro) o la justicia (la balanza) por lo que el lema sería, más o menos y salvo superior criterio como ya dije, “La justicia -o la ley- fundamenta el mando”. La cuestión de la traducción de la expresión “firmat imperia” sigue abierta y espero aportaciones al respecto.

La expresión “firmat imperia”, además, nos permite afirmar casi con seguridad que este escudo fue el primero con que contó nuestra corporación pues los sellos húmedos que el Colegio ha venido usando a lo largo de los siglos, en la mayor parte de las ocasiones incorporaban una leyenda que, las más de las veces prácticamente ilegible, trataba de reproducir la expresión “firmat imperia”.

Obsérvese la presencia en el sello, en su parte inferior, de la torre vigía ya presente en el escudo de 1870; obsérvese igualmente que, uniendo la rama del laurel y la palma que flanquean al libro y la balanza, aparece la expresión-casi completamente ilegible- “firmat imperia” y, finalmente, obsérvese como la palma y el laurel se entrelazan en la parte inferior del sello mediante una lazada que, encerrando la torre vigía símbolo de Cartagena, recuerda el lazo que figura en el escudo y que es difícilmente reproducible en el sello.

Lamentablemente no hemos podido localizar ningún sello húmedo ni ningún documento sellado anterior a 1870 por lo que esa, de momento, es la fecha de la que, al menos, data nuestro emblema conservado más antiguo -el escudo de lalámina de bastanteo- aunque ello no significa que antes de esa fecha no seusase ese mismo escudo.

Independientemente de si el escudo existía antes de encargar las láminas de bastanteo y por ello se imprimieron con él o si se creó en el mismo año 1870, lo cierto es que el mismo nos ha acompañado a lo largo de, al menos, 140 años,ha soportado con nosotros varias guerras, un asedio y aún habrá de soportar algún disgusto más a nuestro lado.


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